La palabra "karma" debería de ser sinónimo de insulto. Sólo hay que
preguntarle a Earl, el adorable perdedor con una divertidísima
lista de trapitos que debe sacar al sol, desde robarle un camión de
libros a un niño, hasta embarazar a su niñera, ¡a la mala! Y
mientras Randy, el hermano de Earl, comienza su propia lista, Joy,
su ex-esposa y su nuevo marido se mudan a los suburbios. El
problema es que puedes sacar a la chica del parque de trailers,
¡pero no puedes sacar el parque de trailers fuera de la chica!
Increíblemente divertida e irreverente y pasándose siempre de la
raya, la Temporada Cuatro de Mi Nombre es Earl comprueba una vez
más, que el karma es algo sumamente gracioso.